El ensayo Fotográfico

Por Sandra Russo10366248_10152431364424979_5609998230461852117_n

Desde mediados de enero, Milagro Sala está detenida en San Salvador de Jujuy. Ella y once compañerxs de su organización, la Tupac Amaru, afrontan entre rejas los procesos por causas que se van amontonando, mientras ninguna avanzó. La inseguridad jurídica en esa provincia gobernada por el radical Gerardo Morales, ex ministro de Desarrollo Social del gobierno de la Alianza, que terminó en el peor estallido social de la historia reciente, y actual miembro del gobernante Cambiemos, aumenta día a día. Como hito de ese estado institucional alterado, ahí está el Tribunal Superior de Justicia provincial, un obsceno maridaje entre el poder político y el judicial: dos de sus miembros actuales eran en diciembre diputados radicales que votaron una ampliación de los miembros del TDJ. Los miembros fueron ellos. De ahí para abajo, ¿què justicia se imparte en Jujuy, y quién la controla?

Ante la persecución política evidente, ante la cacería lanzada contra la Tupac Amaru y su fundadora, Milagro Sala, actual diputada electa por el Parlasur, ante el arrasamiento de la ejemplar construcción social de más de dos décadas de organización popular, surgieron en todo el país y en el exterior los Comités de Defensa de Milagro Sala, apoyados a su vez por variadas y múltiples organizaciones sociales, sindicales, artìsticas y políticas que además rechazan este nuevo escenario que viene acompañado de presos políticos y nos retrotrae a un país autoritario como el que colectivamente decidimos dejar atrás.

La reportera gráfica Majo Malvares qué forma parte del colectivo de Poetas Peronistas; concibió esta muestra. Su trabajo estuvo enfocado a buscar y mostrar la identificación de ciudadanos y personalidades de todos los ámbitos sociales, artísticos y políticos con la situación de Milagro. “Esta vez le pasó a ella, pero mañana puede pasarle a cualquiera”, es la idea con la que, en el primer capítulo de la serie, que terminó siendo la introducción a un ensayo fotográfico más amplio, desde Poetas Peronistas salieron a la calle, con un retrato de Milagro en blanco y negro de Seba Miquel, para hacer intervenciones en las que personas de a pie, en situaciones cotidianas, aparecieran con él sobre sus rostros.

Ese movimiento fotográfico se replicó en varios puntos del país, y así desde diferentes geografías, con fondos frondosos o nevados, se veían cuerpos de hombres y mujeres con el retrato de Milagro sobre sus caras. Se vieron en las marchas. Fue un movimiento espontáneo de personas que tomaron como propia la consigna, y la unificaron.

En un segundo capítulo, Majo Malvares retrató con la misma foto a músicos, actores, intelectuales, activistas. Esta vez, mostrando la mitad de sus propias caras, como signo de apoyo explícito, y con el retrato de Milagro en la otra mitad. El efecto es fuerte y estéticamente claro. Marca además la necesidad de no naturalizar la prisión de Milagro ni la de sus compañerxs, de no dejarse desgastar la indignación y no dejar de reclamar la urgente libertad de Milagro, presa por colla, mujer, pobre, negra y luchadora popular.